TIEMPO Y ESPACIO, ELEMENTOS FUNDAMENTALES PARA EL ESTUDIO DE LA HISTORIA.
Para que nuestros alumnos puedan desarrollar el pensamiento histórico es necesario que comprendan que todos los seres humanos dependen unos de otros, y que el acontecer actual, presente y futuro tiene estrecha relación con el pasado.
El tiempo y el espacio son conceptos que el niño va entendiendo según su madurez y que se tienen que ir desarrollando en etapas muy tempranas. Conforme es más grande estas nociones tendrán que estar bien identificadas pues de lo contrario se da por entendido que es una persona con necesidades especiales por la problemática de integrarse en el mundo actual.
Así pues, si partimos de la necesidad de realidad en tiempo y espacio con la que contamos todos los seres humanos para ser funcionales. Luego entonces somos capaces de contar una historia propia, y partir de ahí para explicar y entender un acontecimiento, aventura, o anécdota.
Partiendo de esto la historia se complementa a través del tiempo y el espacio. Estos son elementos para poder entender, ya que según éste las circunstancias cambian, pero es fundamental contar con ello para poder empatizar con lo que se quiere explicar o dar a conocer.
El tiempo y los espacios son diferentes, únicos e irrepetibles, y es necesario tratar de que los alumnos entiendan sus diferencias y las empiecen a integrar desde su propia realidad. Esto dará la sensación de poder imaginar o recrear las situaciones según las necesidades de la historia.
La contextualización de los sucesos históricos es elemento fundamental para el análisis de la situación histórica.
Al ubicarnos en un tiempo y un espacio se comprende mejor el suceso, las perspectivas de los actores, las características de la época que vivieron y los elementos geográficos que influyeron.
La geografía y la historia se entrelazan como ciencias complementarias en el sentido de que los aspectos geográficos en un suceso histórico determinan, en diversas ocasiones, el rumbo que éste tomará.
Un espacio geográfico logra determinar el progreso de la cultura y el sentido de sus producciones o hallazgos. Un ejemplo de ello lo encontramos en el asentamiento de los Egipcios a orillas del Río Nilo, propiciando el nacimiento de la cultura y al mismo tiempo ser el “foco de atención” de otras culturas y que buscaban expandirse en pueblos con características favorables para el empoderamiento de sus reinos. La distancia y la ubicación geográfica se convierten en elementos determinantes de la línea en que se desarrollará una cultura y las modificaciones que ésta podrá sufrir al introducir nuevos elementos a una cultura diferenciada.
El tiempo histórico influye de igual manera en los asentamientos humanos: la calidad de la tierra en esa determinada época, las invasiones extranjeras y la influencia que ejerciera en determinada cultura, la situación mundial de la época en que se ubican, la ideología predominante de acuerdo al desarrollo de los tiempos y sus determinantes en el desarrollo tecnológico, etc.
Las coincidencias y divergencias espacio-temporales que se presentan en las diferentes culturas del mundo, en las diferentes épocas y las interacciones entre ellas, determinan el rumbo de la historia.
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